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"Las aventuras de Ognimod"
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Autor Mensaje
Domingo
Centinela
Centinela



Registrado: Nov 03, 2008
Mensajes: 202

MensajePublicado: Dom Jul 04, 2010 6:59 am Asunto: "Las aventuras de Ognimod" Responder citando

NOTA PRELIMINAR: El que viene a continuación es un relato que llevo años deseando convertir en un cómic. Habiéndoseme ocurrido allá por 2004, pasó por múltiples fases de diseño e ideas argumentales, algunas tan horrendamente juveniles e idiotas que harían ver a "Crepúsculo" como "Guerra y paz", y de las que no quiero acordarme mientras me queden años en este universo. De nada dispongo que recuente la historia y evolución del proyecto; todo está dando vueltas en mi cabeza durante años, y le he ido añadiendo y quitando cosas sobre la marcha. Con suerte, este tema será un intento de organizar mis ideas de una vez por todas en algo semi-coherente.

Lo pondría en "Relatos", pero no creo que cuente como de terror ni misterio, y tampoco soy capaz de escribir cuentos de terror ni de misterio (ni de escribir cuento alguno, la verdad). De ser visto como necesario, muévase el tema para allá.

----------------------------------------------------------------------------------
Las aventuras de Ognimod, por Domingo Hernández.

ADVERTENCIA: la siguiente historia es tan someramente mala que da ganas de matar al autor, debido, entre otras cosas, a que el protagonista es un avatar de éste, y, en efecto, le presenta como héroe. Cualquier semejanza con cualquier historia de fan-fiction jamás escrita, lo más probable es que NO sea mera coincidencia. Se recomienda discreción.

Capítulo 1

Del portón del edificio surgió la más rara de las visiones, el más extraño de los seres. Sin que él lo supiera, su vida estaba a punto de cambiar, y con ella iba a cambiar también la historia. Su pueblo natal lo vería como un héroe, la ciudad que salvó lo convertiría en leyenda, su país no haría nada en particular, y el mundo... ni siquiera se enteraría, al fin y al cabo, Venezuela tampoco es un país TAN importante... Pero, a lo que quiero llegar, es que dicho individuo no era otro que yo.

Me llamo Domingo Hernández. Ese nombre, si bien no me es vergonzoso, sí supongo que resulta extraño de pronunciar para los extranjeros, de modo que me hago llamar Ognimod. Soy una criatura excepcional, diferente de mis allegados... y del resto del planeta, prácticamente. Soy un zorro de estatura y anatomía humanas, poseedor de inteligencia y conocimientos humanos, y observador de tradiciones, costumbres y estándares humanos. En otras palabras, un zorro "antropomórfico". En otras palabras, de mucho más tenebrosas connnotaciones, un furry.

"Furry" es un término aplicado por ciertas personas, a las que prefiero no describir en este momento, a aquellas representaciones de animales donde éstos poseen rasgos humanos. Desde los dioses egipcios, pasando por los protagonistas de las fábulas de Esopo, hasta los dibujos animados, es posible generalizar en extremo y decir que todo animal humanizado es furry, lo cual pone a, digamos, Tom y Jerry en feos predicamentos, en los que, repito, no deseo profundizar aquí. Aunque en algún momento habré de hacerlo, o resultarán incomprensibles la mitad de los eventos aquí descritos.

¿Cómo fue a dar un animal que anda en dos piernas, como yo, a una sociedad poblada por "simios sin pelo"? Nadie lo sabe, ni siquiera mi familia. Se tienen registros muy vagos de criaturas extrañas que llegaron a Venezuela durante la Colonia, pero nada más. Mis familiares me hablaron constantemente de un "universo paralelo", donde todos son furries, y no hay un solo humano a la vista. Mis antepasados españoles e italianos llegaron de ese universo al humano por medios que nunca se supieron, cuando lo que vendría a ser el equivalente "LaFontaine" de los Reyes Católicos de entonces les enviaron en una expedición para descubrir otros mundos. Y tuvieron éxito... de hecho, tuvieron demasiado éxito. Se toparon con la sociedad humana, sabe Cristo cómo, y no quiero imaginarme a qué extremos llegaron para sobrevivir, o, peor -preservar sus genes.

Sólo dichos antepasados vivieron en el "Furriverso" éste, el resto de mi familia nacieron todos aquí. Hasta que vea dicho lugar con mis propios ojos, me niego a creer en su existencia.

...Pero no tengo razón para no creer en su existencia, porque tengo pruebas de la misma viviendo en mi casa, y ambas son tan inocentas y puras como el amor que me profesan... No son otra cosa que los brillantes ojos azules de mi novia, Ivory. Créanme, el que no me conoce no tiene idea de cuánto está ligada mi vida a la suya...

Ivory es una ardillita hembra de color rosa, un poquitín más baja que yo. No conozco su nombre, pero su apodo hace honor a su suave, larga y frondosa cola blanca. Cada vez que pienso en su apodo, pienso en su cola, y poco me importa entonces cómo se llame o deje de llamar realmente. Conocerla casi me lleva a la desgracia para con mi familia... y me temo que tendré que dedicar el resto del presente capítulo a explicarlo, a riesgo de quedar inutilizado aquello de que salí del portón de un edificio.

Todo comenzó de esta manera. Primero, nací. Luego mi infancia la pasé rodeado de dibujos animados de Disney y la Warner Bros. que fueron mi único contacto con seres como yo, si bien ficticios. A los 10 años, me mudé, y a los dos años de haberme mudado, mi padre, un zorro también, empezó a engañar a mi madre con otra mujer (sí, exactamente lo que piensan), y pronto se separaron. Regresamos mi madre (una leona), mi hermana (otra leona) y yo a Los Teques, donde vivíamos antes, pero la vida no fue la misma. Ahora éramos pobres, sobrevivientes a las circunstancias, y mi padre se encargó todo lo que pudo de que nuestra vida fuera más y más miserable.

Fue por los años del 2004 que comencé a dar mis primeros pasos con la cultura de internet, de la que nada entendía al principio. Como en mi casa no había internet, debía viajar a la de mis abuelos paternos, donde sí había. En uno de dichos viajes, a punto de subir por la calle que lleva a su casa, me pareció oír llanto. Buscando la fuente del mismo, me percaté de que venía de un bulto sentado en la acera. Me senté a su lado.

-Eh, hola... ¿qué te sucede?- le pregunté. El bulto volteó a verme con un par de ojazos azules.

Se trataba de Ivory, para entonces de 12 años, mientras que yo de 14. Fue la más grande revelación de mi vida: un ser, del sexo opuesto, animal humanizado como yo, sufriendo como yo, y prestándome atención. Si nada de esto me hubiera sucedido en serio, lo que les estoy contando podría pasar por una fantasía idiota, escrita por un amargado sin talento. Pero es la pura verdad.

-Yo... no tengo casa -me dijo-. No tengo a nadie. Mis padres me... obligaron a irme. Y ahora estoy aquí. Este no es mi hogar... No están... mis amigas, ni nadie que conozca. Están... esas personas... raras... -Eventualmente, no pudo contener más la ansiedad, que la obligaba a hacer esas pausas entre palabras a medida que resoplaba, tratando de calmarse- ¡No tengo a nadie! -Y comenzó a llorar otra vez, hundiendo la cabeza entre las rodillas.

-¿Los humanos? -le pregunté.

-¿Humanos? ¿Se llaman así? -respondió. De repente, los ojos se le iluminaron un poco- ¿De dónde vienes?

-Es una larga historia, yo.... -y me quedé ahí, estancado, mirándola a los ojos, que me hipotizaban por momentos. Ella no decía nada, quizás porque también estaba mirándome a los míos, quizás porque le intrigaba que alguien la mirara a los ojos tanto tiempo, pero seguramente porque ella también estaba sorprendida de ver a alguien como ella. Recuperando un poco la compostura, dije:

-Ehhhhhhh, ahh, este, narices.... Me dices que no tienes casa.

-Sí.

-¿Por qué?

-Prefiero no decírtelo. -Y le tomé la palabra; a fecha de hoy, jamás le he vuelto a preguntar por qué se fue de su casa. Tal vez nunca lo sabré.

-Yo... creo que simpatizo contigo. Puedo intentar ayudarte... -pero me corté. Mi madre me iba a despellejar con sua propias zarpas si se me ocurría decirle que quería que Ivory viviera conmigo. Por algo es mi depredadora natural. Pero, me puse a improvisar... sí... claro, ¿por qué no? Valía la pena correr el riesgo...- ¿Qué dices... si... te llevo a vivir a casa de mis abuelos? No viven muy lejos. Puedo venir a visitarte.

-¿Ellos me recibirían bien?

-Bueno... -y me volví a cortar. Mis abuelos paternos, por su condición de ser familiares de mi padre, estaban a la espera de cualquier cosa que mi madre y sus afiliados hicieran, para agarrarse de ella y atacarnos, diciendo que "¡tal cosa y tal otra demuestra que Blanca Suárez es un demonio, y mi hijo hizo muy bien en abandonarla!" No sé qué habrían inventado si se hubieran enterado de que conocí a una chica guapa, humana o no. Volví a pensar...- no sé si te recibirán. No... ¿no tienes molestia en pasar desapercibida ahí?

-¿Por?

-Es largo de explicar... pero no te preocupes, resultará. Tendrás una casa.

-¿Estás seguro?

-No lo sé, se me acaba de ocurrir.

Lo pensó un rato. -Tal vez no sea mala idea... -dijo finalmente.

Se puso de pie. Lo mismo hice, viendo que llegaba hasta mi pecho, y que era lo bastante bajita para (repito, todo esto parece un cuento escrito por un asocial, pero es cierto) que la llevara en brazos. Y eso fue lo que hice, respondiendo a una especie de instinto, como si fuera mi deber. Y la llevé a casa de mis abuelos.

No recuerdo cómo arreglamos las cosas entre ella y yo de modo que ellos no la vieran y que ella obtuviera sutento, pero tuvimos que inventar todo tipo de cosas sobre la marcha para evitar ser descubiertos. Recuerdo que arreglé que ella dormiría en una habitación vieja, desocupada, a la que nadie había entrado en años. La cama era inmensa, y jamás olvidaré la deliciosa sonrisa de satisfacción que esbozó al echarse en ella por primera vez. Durante el tiempo que pasé visitándola y relacionándome con ella, poco a poco sentí que teníamos algo... y ella comenzó a sentir lo mismo. Los pormenores de cómo nos fue, las cosas de que hablamos, y lo que produjo esto en mi vida, los explicaré en el capítulo siguiente, y en capítulos posteriores hablaré de la inmensa aventura que vivimos juntos, cuando un grupo de villanos nos secuestró con feos propósitos, y... pero me estoy adelantando demasiado ya. ¡Hasta la próxima!


Ultima edición por Domingo el Jue Jul 08, 2010 1:03 am, editado 1 vez
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guardian
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Registrado: Oct 28, 2005
Mensajes: 8450

MensajePublicado: Dom Jul 04, 2010 9:58 pm Asunto Responder citando

Como no podía ser de otra manera, salió tu instinto "Furry" a relucir, Domingo Laughing ¡Eres un artista! Esperamos ansiosos nuevas entregas e, incluso, te aconsejaría que creases un hilo aparte a modo ilustrativo para explicar a los aquí presentes quiénes son dichos seres, aunque ya hayas hecho un pequeño esbozo.
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David
Torturador
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Registrado: Jan 06, 2006
Mensajes: 306

MensajePublicado: Lun Jul 05, 2010 3:42 am Asunto Responder citando

xDDDD, bueno, bueno Domingo, quiero leer mas xD, habra un viaje al furriverso?, creo que me quedare con la duda Razz, maaaaaaaaaaaaas!
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Domingo
Centinela
Centinela



Registrado: Nov 03, 2008
Mensajes: 202

MensajePublicado: Lun Jul 05, 2010 8:30 am Asunto Responder citando

Capítulo 2

Me parece que la mascarada que mantuvimos Ivory y yo no duró más de un año, pero la aprovechamos del mejor modo posible.

Yo le conté la historia de mi origen, anteriormente descrita un capítulo atrás, y ella me explicó todo aquello que había que saber acerca del Furriverso. Se trataba de una especie de "Bujolandia" (o bien, "Dibullywood") a lo bestia; una versión alternativa de la Tierra, poblada por animales de cualquier especie que existiera en ella, incluso algunos de especies que se habían llegado a extinguir, donde todo era caricaturesco y retorcido, y cuyo creador supremo parecía haberse pasado las leyes de la biología por el... plexo solar. Hablamos de un mundo donde era perfectamente posible que, digamos, un lobo y una ardilla se casaran y tuvieran descendencia, o bien, que un ave poseyera un buen par de... razones para darle un ataque de angustia a un biólogo, o que una serpiente tuviera cabello y pudiera conducir un automóvil sin necesidad de extremidades... o, más aún, que TUVIERA las extremidades (yo he sabido de cosas como la hija de una serpiente y una araña, y dicha hija resultó ser una serpiente con ocho brazos, lo juro). El lugar mismo parecía subdividirse en varias dimensiones paralelas; interpretaciones alternativas de sí mismo, cada una retorciendo la realidad en su propia y dinámica manera, y poblada cada una por diferentes personas, y donde ocurrían en cada una diferentes situaciones.

Averiguando en internés (y ahora profundizaré en los furries un poquitín más), hice un increíble descubrimiento: había gente dentro de esta misma Tierra que conocía sobre los furries... y que, casualmente, también se hacían llamar furries. Excepto que no me quedó claro al final si sabían o no.... Me explico; para el hombre desinformado, los muchos desvaríos de los autores dedicados a esta rama del "frikismo" podrían pasar por ficción. Pero nunca pude dejar de notar que cada continuidad personal establecida por cada uno de estos autores coincidía al detalle con las subdimensiones que me había descrito Ivory. A la vez que en Canadá parecía existir una "Patriarch University", alguien apodado "gNAW" se encargaba de documentar la vida de sus estudiantes, profesores y demás. Mientras que, en algún lugar del cosmos, alguien llamado Sabrina se ocupaba de lidiar con su excéntrica jefa, alguien llamado Eric W. Schwartz mantenía una tira cómica online donde se detallaba la historia de estos eventos.

¿Pero cómo podían esos humanos haberse enterado de la existencia de dichos personajes? ¿Los conocían ya, y tenían su permiso para hablar de ellos en la Tierra? ¿O, como en un libro de fantasía, el hecho de hablar de ellos había desencadenado su existencia sin que supiéramos? Ya hace un año de las "aventuras" a que se refiere el título de este cuento, y todavía no lo sé.

Me enteré también de la cultura de la internet, y del retorcido humor que manejaban sus usuarios, desde "LOL" hasta "What is love?". Me preocupé por aprenderlo, en un intento de comprender mejor cómo funcionan las cosas ahí, y creo que lo hice bien, aunque también creo que soy el único que iría a tales extremos.

¡Y qué decir de los ratos que pasé con Ivory, además de conversando de estos temas! Todos los fines de semana me escapaba a casa de mis abuelos, sin otro propósito que el de irla a visitar. Estábamos enamoradísimos, y se nos iban las horas jugando, haciéndonos arrumacos y cositas así... y eso terminó por influir en el resto de mi vida, como antes había dicho. Pronto mis notas en la escuela bajaron a niveles alarmantes; pronto mi vida entera se había convertido en una larga cruzada por cortejar a Ivory; pronto mi madre comenzó a sospechar y toamr cartas en el asunto; y, finalmente, ahogado en preguntas, acusaciones y amenazas, pronto tuve que revelarle la verdad. Cómo se la tomó, no lo sé, pero nunca traté con ella del mismo modo desde entonces.

En la navidad del 2005, mi madre finalmente me ofreció que Ivory viviera en mi casa, y así se hizo. A los dos años de aquello, mi abuelo paterno y mi madre realizaron el negocio del siglo; aquél estaba dispuesto a venderle a ésta el viejo apartamento donde vivía yo de pequeño, luego de haberse dado cuenta de que le quedaban pocos veranos, y sus nietos le recordarían como un avaro hipócrita si continuaba maldiciendo a la mitad de mi familia. En pocos meses el trato estaba hecho, nos habíamos mudado, y Ivory vivía con mi familia y yo. El entusiasmo era tan gigantesco que no hubiese existido lugar en el mundo que pudiera contenerlo. Y finalmente, en el 2008, mi madre se fue a vivir con mi hermana a otro sitio, dejándonos la casa a Ivory y a mí.

Y es más o menos aquí cuando comienza apropiadamente mi historia y salgo, como la más rara de las visiones, del portón de mi edifcio. Es momento de viajar un año hacia atrás en el tiempo.

Imagínense esto: Es noviembre del 2008. Acabo de cumplir 18 años, y hace dos meses, Ivory cumplió 16. Estoy saliendo del portón del edificio, llevando un carrito de la compra, y con una perpetua cara de incomodidad. He subido de peso, vivo de hacer pequeños trabajos para los vecinos, y me dirijo al supermercado a hacer las compras.

He vivido en "Los Nuevos Teques", el nombre de mi pueblo, el tiempo suficiente para ser recordado por quienes aún viven ahí después de tantos años y por quienes son recién llegados. Se preguntan quizá ustedes: "¿sufre Ognimod, o lo hizo su familia, de exclusión alguna?" Para cuando nací, ya no, pero supongo que, digamos, en los '40 0 '50 había tal exclusión, y que para los '60 se estaba luchando por que desapareciera. Tal vez me equivoque, pero, hasta donde sé, Venezuela es el único país del mundo donde hay "personajes furry" reales, y todos pertenecen a mi familia. Debemos ser la minoría más rara del planeta... o lo seríamos, si el planeta supiera que existimos.

De modo que nadie se alarma por mi presencia al entrar al supermercado. Todos me conocen, y conocen a mi familia. Recorro los pasillos con total naturalidad, eligiendo la comida. Mis ingresos son.. humildes, por así decirlo, de modo que no puedo permitirme hacer la compra seguido. Con total normalidad, pago la compra, y me dirijo a la panadería, donde compro un refresco para mí y una barra de chocolate para Ivory (ella es vegetariana, de modo que le compro bastantes verduras, pero el chocolate le fascina). Vuelvo a casa, hablo con ella, y me quedo un rato viendo la televisión. Hoy, todo eso marcha de maravilla, excepto por los últimos tres pasos.

-¡Ivory, llegué! -Por primera vez en mucho tiempo, no hubo respuesta. Me extrañé... Así que me dirigí a la cocina, a "desembarcar" las cosas que compré. Fui a su cuarto, a ofrecerle el chocolate.

-Hola -le dije-. Te traje un chocolate... ¿Cómo estás?

-Bien -me respondió, en un notable tono de hastío. Me preocupaba...

-Eh... ¿qué haces?

-Ver la tele, como llevo tratando de hacer desde hace unos diez segundos, más o menos.

-Ah. Yo.. estaré en mi cuarto, por si acaso.

-Como prefieras.

Y me fui a mi cuarto, que es contiguo al de ella, a ver películas. Me he hecho aficionado a comprar en la calle DVDs piratas con películas viejas, cuyos vendedores definitivamente no habían visto jamás (dudo que un vendedor de la calle se moleste en ver la versión animada de "El Señor de los Anillos"..). Pasó el tiempo. Deseoso de seguir hablando con Ivory, volví a su cuarto, a ofrecerle que viera la película conmigo. A regañadientes, accedió... Antes de poner el "flin", quise, digamos... "tantear el terreno", averiguar qué le pasaba, a ver si podía remediarlo. No era usual que me recibiera así...

-Mira.

-¿Dime?

-Bueno, yo, ehh, este... yo, bueno, eh, yo... la verdad, eh... bueno, este... eh...

-"Ogni", dime una cosa. ¿Hay algo que sepas decir, ya sabes, sin que tus ideas se desorganizen repentinamente?

-Las estoy organizando, a eso voy. Ajá. Mira, yo... noto que.. que no pareces estar bien hoy.

-Oh, ¿realmente? Qué raro.

-Sí, es raro. En fin, este... yo, eh, creo que hay algo que te molesta. No sé si es que no hemos pasado tiempo juntos últimamente, pero creo que... no... parecemos tener la misma química que antes, y bueno, creo que... la verdad es que... para eso quería que vinieras, para que viéramos la película, y, bueno, creo que sería una buena oportunidad para que volviéramos a... eh... recordar cómo estábamos antes.

Me miró como si acabara de decir que dos más dos es igual a tres.

-Es una buena idea, y también quisiera ver la película contigo. Pero, me parece notar que... eh, no sé... ¿que aún no la has puesto?

-Esteeee... No, aún no la pongo, porque, ya sabrás, estoy... bueno, hablando contigo, y...

-Exacto. ESE es el problema. Dime, Ogni, ¿cómo se supone que tú y yo vamos a recuperar la química perdida cuando no has hecho otra cosa que invitarme a ver películas desde hace tres semanas? ¡Hemos visto la película de los Tiny Toons tantas veces que ya tengo pesadillas con el queso parmesano, por el amor de Dios!

-Oye, oye, no seas así conmigo.

-¿Cómo quieres que sea? Ya hago suficiente con llevar el mismo atuendo de colegiala que me regaló tu mamá desde hace un año, sólo porque tú insistes en que "me veo hermosa". ¡Ya sé que me veo hermosa! ¿Cómo no voy a saberlo, si insistes en repetírmelo?

Y es verdad. Ivory llevaba cuando la encontré, y luego cuando le regalamos otro, un uniforme de estudiante de esos que llevan las chicas en las caricaturas japonesas. Y, a riesgo de que el lector sienta el mismo hastío que ella... sí, se ve hermosa.

-Bueno, pero.. pero, ¡es.. la verdad!

-Claro que es la verdad. Ogni, llevas ya dos años intentando que vuelva a sostener una conversación larga e interesante contigo, ¡y no te has dado cuenta de que ya conversamos lo suficiente en casa de tus abuelos! ¡Te he contado sobre el Furriverso ya 20 veces, desde hace cuatro años! Tú insistes en "recordar tiempos pasados", pero no te das cuenta de que los dos hemos crecido y ya es momento de que hagamos otras cosas. Dime, ¿cómo se supone que vas a seguir manteniéndonos cuando apenas ganas 50 al mes? ¿Te das cuenta de que tengo que esperar tres meses para poder comer ensalada? ¿Cómo vas a explicar, eventualmente, que llevas un año viviendo con una chica que no es tu mujer?

-¡Un momento, un momento! ¡Yo todavía no me voy a casar!

-No quiero casarme, ¡quiero que dejes de cortejarme! ¡Ese es el problema! Te la pasas alrededor mío como si aún acabáramos de conocernos. Me sigues a todos lados. ¡Casi no puedo dormir! -Suspiró-. Me estás agobiando, Ogni. No puedo seguir así. Necesito una nueva vida. No puedo seguir así, si todos los días se van a tratar de ti queriendo que te preste atención.

Bajó la cabeza, y por un momento, me pareció notar que estaba triste.

-Mañana me voy. Hallaré un modo de volver a mi casa. Asumiré mi responsabilidad ante mis padres, y me atendré a las consecuencias. Pero no puedo continuar con esto, Ogni. No puedo seguir viviendo con alguien que no puede vivir con alguien más.

-Oye... -esbozé, en un intento de defenderme-. Ya sé que no puedo dejar de pensar en ti, ni de tenerte cerca, pero... pero... ¡pero no puedo evitarlo! Te amo, Ivory, de veras. Te adoro... y por eso estoy tan ansioso. No puedo vivir sin ti. Tengo que tenerte... Creerás que soy un obsesivo, o algo, pero... pero no es mi culpa. ¿No te expliqué ya que soy autista? Es mi forma de--

-Eso no es excusa, Ogni. Se supone que te has enamorado de otras antes que yo, y todas te rechazaron precisamente porque eras demasiado amable y adulador con ellas. Eso te funcionó conmigo porque yo también te quiero. Pero si te ha sucedido tantas veces, deberías haber aprendido de la experiencia, y dejar de hacer eso. Pero no aprendiste nada, y continuaste haciéndolo, y esta vez, conmigo. Y no lo soporto más. Ahora, si no te es mucha molestia, me quiero ir a mi cuarto otra vez.

Se fue a su cuarto. Me quedé mirando, impotente, cómo se iba. Tenía razón cuando dijo eso de las otras chicas -adoro a las mujeres, pero jamás fui capaz de demostrárselos apropiadamente. A una de ellas, que aún me duele, le di un beso inocente en la mejilla, en público. Jamás me lo perdonó. Pero tuvo razón. Y Ivory tenía razón. Y ahora, había cometido ese error otra vez, luego de que creí que nunca lo cometería de nuevo jamás.

Me propuse visitar a un psiquiatra.

Luego me puse a llorar, al percatarme de que me lo había propuesto demasiado tarde.
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Domingo
Centinela
Centinela



Registrado: Nov 03, 2008
Mensajes: 202

MensajePublicado: Mar Jul 06, 2010 8:24 pm Asunto Responder citando

¡Opinen, pecadores, que me he visto obligado a hacer doble post! xD
----------------------------------------------------------------------------------
Capítulo 3

Me encontraba en la oficina del psiquiatra, un sitio de paredes verdes lleno de cuadros de Karl Jung, arte "moderno" y cosas similares. Lejos de hallarme acostado en un diván, como en las películas, estaba directamente sentado frente a él, en su escritorio. Me veía por unos anteojos enormes y cuadrados, y tenía una barba que le daba un cierto parecido con Freud... y eso sí era como en las películas.

-No te he visto en años, Domingo -decía-. ¿Te puedo llamar así, o sigues insistiendo en avergonzarte de ello y pedir que te llamen Ognimod?

-No es vergüenza, doctor -le decía yo, hastiado de que, intentando hallar "[noséquécosa] reprimidos" en todos lados, él insistiera en decirme que mi nombre me avergonzaba-. Me gusta llamarme Domingo, pero es que..... verá, "Ognimod" es... es para que lo sepan pronunciar, eh, las... las personas.... que no entienden español.

-Es una bonita explicación, pero fácilmente echada abajo por el hecho, innegable, de que aquí, todo el mundo entiende español. Evidentemente, el tener un nombre que no te gusta te causa ansiedad pilariana y depresión post-traumática -(bueno, creo que eso dijo, pero la verdad es que de psiquiatría no entiendo absolutamente nada)-.

-¿Quisiera que le refutara SU explicación, doctor? "Ognimod" no es más que "Domingo", deletreado al revés. Si mi nombre me, em, desagradara, ¿cree usted que... que... me haría llamar una, este, una, este... eh.. variante de.... del mismo? -Se quedó sin palabras. Siguió hablándome:

-Dime, ¿qué te trae por aquí?

-Adivine...

-¿Volviste a pelearte con una jovencita?

-No, ésta vez no quise pelear. Le di la razón. -Suspiré- ¿Qué hago, doctor? ¿Por qué insisto en intentar agradarle tanto a todo el mundo, pero termino logrando lo contrario?

-Si das una buena primera impresión, la gente entiende que eres amable sin que trates de demostrárselo. Hasta ahí, has entendido bien. Lo que no has entendido, es que seguir tratando de demostrarlo derrumba esa buena primera impresión, y que si llegas a cometer un error y terminas peleando con alguien, la buena impresión que tenía de ti, no se borra, porque sabe que tú no eres malo, ni... llorón, ni "delicado" por naturaleza. Sabe que eres amable, amistoso, e inteligente. Eso es lo que no has entendido. Por eso perdiste a esa chica en la escuela, por eso perdiste a aquellas dos jovencitas argentinas, al amigo que vivía en Caracas, y quién sabe a quién habrás perdido ahora. Eso es algo que yo no puedo resolver, "Ognimod". Eso es algo que tienes que aprender a resolver tú solo.

-¿Cómo?

-¿Qué acabo de decir? Tienes que descubrirlo tú. No existe una manera predefinida. Si la hubiera, todo el mundo pensaría de forma igual. Eso no sería bueno, ni para la diversidad mundial ni para, lo admito, la psiquiatría. ¿No es verdad?

Asentí con la cabeza. Pero, aprovechando que ya había hecho perder tiempo al psiquiatra... debería de contarle otra cosa que me tenía alterado.

-Doctor... creo que aún no le he explicado por qué tengo tanta desesperación por agradarle a todo aquel con que me cruzo, ¿verdad?

-De hecho, sí, sí que me lo explicaste. Pero, sólo porque hoy estoy de buen humor, te dejaré que me lo expliques de nuevo. Te advierto, eso sí, que no voy a darte más consejo que el que te vengo diciendo desde hace cuatro años.

Argh, entonces sí se lo había contado. Debo conseguirme otro psiquiatra.

-Verá... cuando estaba yo, eh, um, como de unos, 13 años, más o menos... Yo... eh... me topé con un foro de Internet. Y bueno, yo... ellos eran mayores que yo. Yo era el único inmaduro, y.... y ellos... me recibieron mal, muy mal.

Hubo una pausa.

-Y, bueno, eso.

El psiquiatra recitó entonces una frase que realmente había estado diciéndome desde el 2005 (estamos en 2008). Me la había repetido tantas veces que se la sabía de memoria, y la recitaba con exactamente la misma entonación cada vez, como si la hubiese ensayado:

-Tú no eras apropiado para un grupo de esa edad, y por eso ellos te recibieron así. Eso nada tiene que ver con la primera impresión, o con la última. Recuerda: la gente que usa internet no te quiere matar. ¿Entiendes?

-Sí... entiendo. -Eché un vistazo a mi reloj- Mire, yo me voy. ¿Cuánto le debo?

-Nada. Tómalo como un favor. Además, entre más rápido te vayas, mejor. Tengo otros pacientes a los que atender.

-Entiendo. Adiós.

Me fui.


Volvía a pie a mi casa. Ivory se iba a ir a las 2 de la tarde, siendo en ese momento las 12 del mediodía. El psiquiatra trabajaba en Los Teques, Edo. Miranda, y yo vivía en Los Nuevos Teques, en el mismo estado. Los Teques tiene todos los años del mundo, pero Los Nuevos Teques sólo había sido fundada en 1973. Y Los Teques, con el paso del tiempo, se ha echado a perder a tal grado, que resulta virtualmente irreconocible. Imaginen un pueblito de literatura, al que un capitalista alérgico a la vida sencilla llenó de edificios y centros comerciales para que pareciera una ciudad. Los resultados fueron: sobrepoblación, tráfico descontrolado, violaciones a leyes de tránsito, robos, secuestros y asesinatos un día sí y el otro también, un cuerpo de policía que no hacía nada, y un ambiente general de incomodidad. Ahí fue donde tuvimos que vivir mi madre, mi hermana y yo hasta que recuperamos el viejo apartamento, debido a que éste estuvo ocupado por una señora a la que mi abuelo había exonerado de pagar alquiler, siempre y cuando ello significara que mi familia jamás volvería a tener acceso a él. Ahora que la situación, ha cambiado, sin embargo, creo que ya no tengo en tan mala estima a mi abuelo...

Ya había llegado a Los Nuevos Teques. Al pasar el centro comercial y dirigirme a mi casa, cayó del cielo el presagio de lo que iba a representar mi reconciliación con Ivory, si bien casi nos cuesta la vida. Cayó del cielo un pequeño trozo de papel.

Lo recogí y lo leí. Decía "SUS DIAS ESTAN CONTADOS".

Qué sutileza tan fina, pensé. Si esta cosa fuera más sutil, me daría un ataque.

Comenzaron a caer, poco a poco, otros papeles. Todos decían lo mismo que el anterior. Sin entender nada, me fui a mi casa.

Ivory ni me saludó. Me fui a mi habitación, a ver más películas viejas de esas que sólo me gustan a mí.

Ahí estaba el Juez Doom, a punto de echar a Roger Rabbit al tonel de ácido hirviendo (en este pedazo del continente americano, le diríamos "Derretidor"), antes de que llegara el personaje de Bob Hoskins a servirle un whisky y salvarle la vida. Y de repente, sucedió.

La imagen se congeló. El televisor y el DVD se apagaron. Creyendo que se había ido la luz, no le di importancia... hasta que oí un grito desgarrador desde la sala.... ¡y era de Ivory! Corrí a ver qué sucedía.

-¿Qué pasó? ¿Qué es lo que-- MADREEEE!

El televisor de Ivory, que hasta hace un rato estaba recibiendo imágenes de un concurso de la tele, ahora mostraba escenas horripilantes... Mayoritariamente, metraje de archivo de gente siendo asesinada en la guerra (sí, incluyendo ese donde un nazi le dispara a varias personas arrodilladas, uno por uno), gritando, sufriendo... y varias cosas más allá, como gente siendo volada en pedazos, triturada, mutilada...

-¡AAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH! -Apagué el televisor desesperado. Resoplaba, temblando del pánico-. ¿Qué... qué fue eso?

-No sé... -balbuceaba Ivory, también muerta del susto. Repentinamente, el televisor se encendió otra vez. La imaginería sangrienta había desaparecido; el teleconcurso volvía a transmitir... pero sus participantes y anfitriones estaban igual de impresionados, dibujado un nervioso paisaje de angustia por todas sus caras. Y entonces, a punto de continuar el programa, la imagen fue reemplazada de improvisto por una imagen estática de un fondo negro y un signo de interrogación.

Una voz metálica, y tal vez electrónicamente alterada, resonó un mensaje de advertencia.

"A TODOS LOS HABITANTES DE LA TIERRA. SUS DIAS ESTAN CONTADOS. SUS DIAS ESTAN CONTADOS. SUS DIAS ESTAN CONTADOS. SUS DIAS ESTAN CONTADOS..."

¡Estaba repitiendo lo que decía aquel papel! Continuó repitiendo "sus días están contados" infinitamente. Y oímos una explosión. Y luego otra. Pronto, varias. Los edificios de enfrente, y parte del nuestro propio, y cualquier edificio que se alcanzara a ver, estuviera donde estuviera, estaban explotando en pedazos, y donde no explotaban, unas figuras extrañas se introducían a la fuerza por las ventanas...

-Ogni, ¿qué pasa? -preguntó Ivory, asustada.

-No... tengo..... ide-

Y en ese instante, poco menos que una legión de sujetos enmascarados vestidos de negro irrumpió por la ventana del estudio, y por la del comedor, y por la de la cocina, y literalmente por cualquier cosa que fuera de vidrio y diera al exterior. Y comenzaron a destruir la casa, y a ladrar órdenes en inglés... Me llevé la mano al bolsillo instintivamente; ¡todavía tenía las llaves de la casa guardadas en él! Agarré a Ivory por el brazo.

-¡Vámonos! -La arrastré corriendo hasta la puerta, y cuando me disponía a abrirla, me parece que me golpearon por la nuca...
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MensajePublicado: Mie Jul 07, 2010 12:45 am Asunto Responder citando

¡Caramba! ¡Se está poniendo la cosa interesante! Va "in crescendo" la trama y ahora sí que ha llegado a un punto importante. A ver qué les parece a los demás para que puedas seguir compartiendo con nosotros tu novelón.
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Domingo
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MensajePublicado: Mie Jul 07, 2010 12:55 am Asunto Responder citando

Así es, van a haber en el argumento unos "giros inesperados" que ni Falcon Crest XD
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MensajePublicado: Mie Jul 07, 2010 1:10 am Asunto Responder citando

¡Eh! ¡No me copies los chistes! Laughing Y ojalá sea como "Falcon Crest", porque entonces vamos a tener historieta hasta dentro de otros 5 años Mr. Green
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Domingo
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MensajePublicado: Vie Jul 09, 2010 3:13 am Asunto Responder citando

Capítulo 4

Me desperté. Tardé un rato en acostumbrarme a la oscuridad de la habitación en donde me encontraba, iluminada únicamente por una lamparita en el techo. Asumiendo, claro está, que era un techo, porque el cuarto era tan terriblemente oscuro que no se veían paredes ni nada. Yo estaba atado a una silla, con los brazos atados a los posabrazos (valga la redundancia) de la misma. y las piernas amarradas a las patas (vuelva a valer la redundancia, en cierta forma). Ante mí se encontraban, de pie, los que asumí que eran mis secuestradores.

Se trataba de un grupo de hombres, todos de igual estatura, igual complexión y vestidos igual, de traje, corbata roja y guantes. Pero lo más extraño de su apariencia es que todos llevaban la misma máscara verde, sin agujeros para ver, ni para respirar. El que estaba justo frente a mí tomó la palabra.

-Bienvenido, imbécil -comenzó a decir-. Eres ahora nuestro prisionero. Te hemos perdonado la vida por los momentos, pero poco te durará ese placer. Disfruta de él mientras te quede tiempo.

-¿Quiénes son? -pregunté.

-No podemos decirte. Las reglas, ya sabes.

-¿Reglas?

-Regla 1: No se habla sobre /b/. Regla 2: NO se habla sobre /b/. -Hizo una pausa, y continuó- Hemos decidido que nos aburríamos, y preparamos esta pequeña broma para todo el mundo. Has sido seleccionado como prisionero especial, al que se le retendrá y torturará aquí mismo para ver cuánto aguanta hasta morir. Cuando tú mueras, la mujer que te acompañaba te seguirá.

-¿La mujer? -Me vino un terrible pensamiento, y pronto cambié mi expresión facial de desconcierto a seriedad- ¿Dónde está Ivory?

-Ah, conque así se llama. Ella está ahora mismo en... algún lugar de aquí. Lamentamos decirte que no la volverás a ver, jamás.

-¿Qué hago aquí? ¿Qué quieren de nosotros? -contesté, sin cambiar de actitud en momento alguno.

-Has sido seleccionado como prisionero especial, debido a que presentas un hábito que pocas veces hemos visto incluso en personas como tú; llevas ese disfraz de zorro todo el tiempo, y haces que tu amiga se disfrace también. Eso te hace lo suficientmente especial como para que decidamos que no deseamos matarte enseguida.

Si hay algo que detesto, es que otra gente piense que estoy llevando un disfraz de zorro, como antes me ha sucedido, y así se lo hice saber al hombre.

-Esto no es un disfraz -aseveré. Como respuesta, el hombre se echó a reír histéricamente.

-¡No es un disfraz, dices! -Continuó riéndose como un loco- Vaya, vaya. Hacía tiempo que no nos topábamos con un loco religioso como tú. ¿Cómo dices que pasó? ¿Te lo reveló un chamán? ¿Qué tan doloroso es saber que no estás en el cuerpo apropiado para tu alma?

-¿Por quién me tomas, amigo? -le repliqué- ¿Por el Hombre Gato? Estás muy equivocado.

-Vamos a ver qué tan equivocados estamos -dijo, se acercó a mí, y me jaló las orejas.

-¡AUU! -grité- ¿Cuál es tu idea, "imbécil"?

El hombre pareció sorprenderse genuinamente. No se había esperado que, al jalarme de las orejas, no se encontraría con un rostro humano debajo de una máscara, sino con un ser de verdad...

-..Bueno -dijo-. Parece que eres incluso más especial de lo que creímos al principio. Tendremos que comenzar... ¡inmediatamente!

A la voz de "inmediatamente", los otros tipos que acompañaban al que hablaba conmigo se formaron en torno a mí. Llevaban un panel de control en un mueblecillo sobre ruedas. Varios manipulaban los controles, otros se acercaban a mí como para vigilarme. Los de la maquinaria le hicieron una señal al líder (y, de hecho, así le dijeron, Líder, de modo que desde ahora le llamaré así), quien procedió a explicarme lo que iban a hacer a continuación.

-Tú y nosotros vamos a jugar un pequeño juego. De hecho, así le decimos: "El Juego". ¿Quisieras oír las reglas? -Antes de decirle que no tomaría parte en ningún juego, prosiguió- Son las siguientes. Primera: Siempre estarás jugando "El Juego". Es decir, desde el primer momento en el que te comprometes a jugar, no puedes dejar de jugar; estarás obligado a jugar, y a seguir las reglas, para siempre. -Volvió a interrumpirme antes de que le pudiera decir que no pensaba seguir ningunas reglas ni jugar a nada- Segunda: Cada vez que piensas en "El Juego", pierdes. Tercera: Siempre deberás anunciar que perdiste. ¿Estás listo?

En cuanto terminó de hablar, comencé a balbucear lo más rápido que me fue posible:

-¡Escuche, señor, no pienso jugar nada que usted me ordene! ¡Voy a jugar cuando me de la gana y sólo cuando--

-¡SILENCIO! ¡EMPEZAMOS AHORA!

Y se me acercaron todos para vigilarme...

Mientras tanto, yo pensaba así: "Idiotas. ¿Creen que pueden obligarme a hacer esto, como si yo fuera uno de ellos? Aunque piense en ese "Juego", no estoy obligado bajo ninguna circunstancia a anunciar que "pensé en él", por más que ellos lo quieran. No voy a someterme a lo que me digan estas personas, ¡no y no! Sólo tengo que mantener la boca cerrada, sin anunciar mi "pérdida", y desistirán. Quizás entonces pueda..."

Lo que yo no sabía, y que supe mucho después, es que, detrás de mi cabeza, había un pequeño pedacito de tela verde, completamente imperceptible para mí. De algún modo, la tela estaba leyendo mi actividad cerebral y transmitiéndola a la máquina de los otros sujetos, quienes entonces la interpretaban, pudiendo saber entonces si yo pensaba en El Juego o no; con esta información, sabían si debían usar el aparato para, mediante la tela, transmitir un pequeño impulso eléctrico a mi cerebro, que me obligara a decir...

-¡Rayos, perdí!

Y en ese instante, mediante otro pedazo de tela, de color rojo, la máquina me soltaba encima una breve, pero fuerte descarga eléctrica.

A las pocas veces de repetir esta operación, me di cuenta de que aquello era el modo en el que me iban a torturar: electrocutándome mediante el Juego ese. Repito que no tenía consciencia de la existencia de los pedacitos de tela, y aunque la tuviera, estaba amarrado y no me los podía sacar, y de todos modos, seguro que ellos me los habrían puesto de nuevo. Tras cinco descargas, el Líder me dedicó unas palabras de despedida: "No perdonamos, no olvidamos", se fue, y dejó a uno de sus lacayos para que me vigilara.

Ya al ver sus indumentarias lo sospeché, pero al oírlos hablar, y nombrar las tales reglas de "No se habla sobre /b/", pronto confirmé quiénes eran aquellos sujetos... y de dónde venían.

Se trataban de "Anónimo". Anónimo es el nombre clave de una organización ubicada nada menos que en la Internet, y asociada con "4chan", aquel infame foro de imágenes al que llaman "El Ano de Internet", ya que, con perdón de la palabra, es de ahí de donde sale la mierda. /b/ es el subforo de 4chan donde suelen reunirse estos sujetos. Se caracterizan, más que nada, por hacer maldades al prójimo sin otro propósito que el de echarse a reír, de donde venía aquello de "la broma" que "le tenían preparada al mundo". Entre sus enemigos se encuentran el resto de la Internet y la Iglesia de la Cienciología, de quienes no volveré a hablar en ningún momento, por temor a sus abogados. El ataque de Anónimo, que Ivory y yo habíamos presenciado (y que tal vez estuviera sucediendo, efectivamente, en todo el mundo), respondía no sólo al de reírse, sino también a otro propósito, de lo más infame y malvado, sin duda... pero, ¿cuál? ¿Y por qué?

Al principio no sabía cuánto tiempo había pasado desde que me habían atado a la silla. ¿Serían horas, tal vez días? No lo podía asegurar. Cada cierto tiempo, el Líder volvía y me sometía a la misma tortura. Lo más raro, es que mis fuerzas parecían no menguar en ningún momento. ¿Cuándo puede aguantar un hombre sin comer? me preguntaba. ¿O un zorro? Mucho más importante era saber cuánto más iba a seguir siendo electrocutado sin morir. ¿Habría Anónimo cumplido ya su cometido? ¿Cómo demonios entraba el aire en la habitación? ¿Estaba en una habitación?

Sin saber por qué, me dio por entablar conversación con el guardia.

-Buenas -saludé-. ¿Cómo estás?

-¡No me dirijas la palabra, bestia! -me espetó- ¡Maldito furry, no veo la hora de que te mueras de una vez!

-Oye, ¿qué tienes?

-Inmunda alimaña, no me interesa que seas de verdad, eres una plaga y te deberían de dar un revólver para que te suicidaras, en vez de estar con eso del Juego.

Me percaté entonces de que no le simpatizaba. Y ahora viene el momento final, en el que terminaré de profundizar en un aspecto bastante triste de la subcultura furry, y del que, admito, tenemos mucha culpa nosotros mismos.

Verán, amigos, los furries son el grupo de "nerds" más odiado por el resto del mundo, por razones que se han perdido en el tiempo y la historia. No hablo solamente de gente "normal"; incluso "otakus", "trekkies", "gamers", jugadores de rol y similares sienten por los furries el más grande repudio que pueda ser concebido por la mente humana o animal. Prácticamente son detestados en cualquier círculo social imaginable, excepto en el suyo propio. Quizás la idea de fascinarse por animales humanoides que no existen resulta naturalmente horripilante para otros, ya que se les hace a bestialismo. Quizás es el hecho de que una gran cantidad de ellos tienen unos gustos bastante... "cuestionables", por decirlo de manera amable. Quizás porque sí. Quizás por cualquier otra cantidad de razones, demasiadas para investigarlas y/o reflejarlas aquí.

¿Por qué digo que mucha de la culpa la tienen ellos mismos? Porque los furries son además una minoría de lo más vocal, haciéndose notar allí donde vayan, y causando que otros los miren raro. Como con los otros grupillos antes nombrados, hay los que son normales, y hay los que salen en la televisión, que se disfrazan, hablan idiomas extraños, tienen costumbres raras, etc. y son los que hacen creer a la gente que todos son como esos. Y mi guardia, aparentemente, estaba de parte de los televidentes, por decirlo así.

Quise seguir hablando con él, así que, luego de escoger mis palabras muy cuidadosamente, le pregunté:

-Creo que mis congéneres no te caen muy bien, ¿por qué?

-¿Quieres que te diga por qué? ¡PORQUE TÚ Y TUS CONGÉNERES SON UNA PLAGA, Y DEBEN SER EXTERMINADOS DE LA FAZ DE LA TIERRA CUANTO ANTES! ¡DEJA DE DIRIGIRME LA PALABRA, O YO PERSONALMENTE TE VOY A SACAR LAS GÓNADAS POR EL CULO, HIJO DE TU PUTA MADRE!

Huy, creo que no escogí mis palabras ni cuidadosamente ni ná. Por quién sabe qué razón, el tipo parecía haberse librado de una gran cantidad de estrés al lanzarme semejante retahíla de improperios, de modo que, tras respirar pesadamente por un rato, articuló:

-Puff... pufff... eh, lamento eso, eh, tengo un terrible problema para controlar mis impulsos. Pero, buffff, pufff... igual te odio.

-¿En serio? No lo habría notado nunca -noté sarcásticamente-. Oye, ignorando por un momento qué soy yo y qué eres tú... ¿qué están planeando?

-No puedo decir. Las reglas 1 y 2 claramente lo dicen: "No se habla sobre /b/". Si me lo preguntas, no hay derecho a que nos hagan esto; quisiera yo mismo ir y decirle al mundo lo que va a pasar. Pero no puedo.

-¿El trabajo te está matando, eh?

-Sí, más o menos.

-Este, por curiosidad... ¿qué tanto detestas a los míos? Parece ser que no tanto como para no conversar conmigo, y eso.

-Oh, bastante... -Se detuvo a pensar un rato, como si quisiera recordar por qué los odiaba- Digamos que los odio tanto... que si uno de ellos me pidiera un favor, le concedería justamente lo contrario de lo que me pidió, sólo para molestarlo. Es una regla de vida, y JAMÁS la he roto.

Y, de repente, comencé a improvisar de nuevo. ¿Habría posibilidad de que pudiera yo utilizar lo que acababa de decirme... en su contra?

-¿Jamás? -pregunté.

-Jamás -respondió-. Tengo muchos conocidos que saben de cuánto sigo esa regla personal. Si llegaran a saber que la he roto, me ridiculizarían...

Te acabas de ridiculizar tú mismo, idiota, pensé. Pronto me vi a mí mismo escapando de la silla...

-Dime, si, como furry que soy, te pido un favor ahora mismo, ¿tú me concederías exactamente lo contrario de lo que te pidiera? Es sólo para saber si lo dices en serio; me gusta la gente que tiene convicciones firmes.

-Sí, lo haría.... -respondió, luego de quedarse un tiempo pensándolo.

-¿Seguro?

-Seguro.

-Bien. -Y esta vez, sí que elegí mis palabras cuidadosamente- Quiero que me hagas el favor de NO desatarme.

-¡JA! ¡Sabía que me ibas a pedir eso! ¿En serio pensaste que te iba a desatar? ¿Crees que soy tan idiota? ¡Ahora te quedas ahí! -Eso era justo lo que quería que me dijera. Ahora podía manipularlo...

-¿Qué dijiste? -pregunté, mirándolo con malicia.

-¡DIJE QUE NO VOY A DESATARTE! ¡AHÍ TE QUEDARÁS HASTA QUE TE DESCOMPONGAS!

-No te escuché...

-¡DIJE! ¡QUE NO! ¡VOY! ¡A..... -y se detuvo. A última hora, se dio cuenta de que había violado su propia, importantísima regla...- ¡Oh, no!

-Así es. Lo hiciste. Y ni bien regresen esos locos a torturarme, se los voy a decir.

-¡NO! ¡No, por favor, no! ¡No serás capaz! -De repente parecía que nunca había pasado hace unos minutos haciéndose el macho imponente. Daba hasta lástima...

-¡Sí!

-¡No! ¡Por favor, no! ¡No puedes hacerme esto! ¡No deberías podido hacerme esto! ¡Eres un zorro que habla!

-Exacto. ¿Qué no leíste a Esopo? Allá va tu "reputación" de pacotilla.

Desesperado y angustiado, comenzó a pegar gritos de angustia y a rogarme que no dijera nada. Eventualmente, un poco apenado de haberle desequilibrado el pequeño cerebro, le dije:

-Está bien, está bien... En el fondo, me agradas, aunque seas un troll sinvergüenza, y te prometo que no diré nada, con una condición.

-¡No importa la condición, lo haré! ¡Haré lo que sea!

-Desátame. Ya.

-¡Ya voy, ya voy!

Y me desató a toda prisa, desesperado por mantener su fachada de anti-furry a muerte, cuando en el mejor de los casos era un anti-furry más o menos civilizado. Agotado, se recargó sobre los posabrazos de la silla una vez yo hube retirado los brazos de los mismos. Y, entre resoplidos de nerviosismo, se dio cuenta de su segundo error...

-¡Oh, no, no, NOOOOO!

-¡Mal hecho, payaso!

Y, sacando fuerzas que no sabía que tenía, le propiné un puntapié en los testículos. Se llevó la mano a la entrepierna, y pronto cayó como una piedra, totalmente privado. Me levanté de la silla de un salto.

Comenzé a registrarlo, en busca de algo que pudiera servirme para escapar de la habitación. Encontré una especie de walkie-talkie con una pantalla, lo único que llevaba. Posiblemente le sirviera para comunicarse con sus superiores y para orientarse en el oscurísimo lugar. Reparé en algo extraño que llevaba a la espalda, que noté que llevaban los otros Anónimos, y que, al retirárselo, resultó ser una rara especie de arma, conectada a una mochila.

Me la puse. Valiéndome de la pantalla del walkie-talkie, encontré la salida. Y ahora, armado, orientado y libre, me disponía a encontrar a Ivory, averiguar lo que tramaba Anónimo, y, con suerte, impedirlo...
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guardian
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MensajePublicado: Dom Jul 11, 2010 1:26 am Asunto Responder citando

¡Cómo se está poniendo la historieta! Y ha salido Esopo a relucir Mr. Green

Ahora a descubrir dónde puede encontrarse Ivory y a acabar con el malvado Anónimo Twisted Evil
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Domingo
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MensajePublicado: Dom Jul 11, 2010 8:22 am Asunto Responder citando

Capítulo 5

Acababa de salir de la habitación donde "Anónimo" me había retenido. Mis objetivos: encontrar dónde retenían a Ivory y averiguar los detalles de sus planes. Conseguidas ambas metas, la siguiente era impedir dichos planes, de lo que no tenía idea de cómo iba a hacer.

El walkie-talkie que le sustraje a aquel Anónimo comenzaba a recibir señales de... ¿otros Anónimos? Parecerá raro, pero el aparato no tenía más que un auricular, una bocina y la pantalla; no había cosas como botones, diales, compartimientos de baterías ni más nada. De un modo similar se comportaba la extraña arma, que sólo tenía un gatillo, y ningún depósito de municiones, ni seguro, ni nada parecido. Se escuchaban por el walkie-talkie voces alarmadas, dando voces de alerta en distintos idiomas, pero todas las voces de hombres adultos. No había una sola mujer ni un solo niño entre filas Anónimas... efectivamente cumpliendo con la Regla 29: "En Internet todas las mujeres son hombres y todos los niños son agentes del FBI de encubierto". Eventualmente escuché el por qué de las voces de alerta: alguien se había enterado de mi escape, pocos segundos después de haberlo efectuado, y ahora le iban a avisar al Líder. Me escondí en una zona particularmente oscura, para poder espiarles sin ser detectado de momento.

-¡Anónimo Líder! -oí decir- Traemos noticias.

-¿Qué sucede? -decía el Líder- Ya hacen segundos que dejaron de tener sentido esas voces de alarma, según la Regla 21: "Todo contenido original lo es sólo por unos segundos antes de desfasarse". ¿Qué es lo que pasa que amerita violar esa regla?

-Es el furry, señor, el que obligábamos a participar en El Juego. Acaba de escaparse. La silla donde se lo retenía está vacía y el /b/andido que lo estaba vigilando fue hallado inconsciente en el suelo. Su arma ha desaparecido, junto con su intercomunicador.

-¿Tienen imágenes?

-¿Qué?

-¡IMÁGENES! ¡Evidencia fotográfica de su fuga!

-Señor, ¿cómo espera que tengamos imágenes? ¡No había más nadie en esa habitación aparte de ellos dos!

-¡REGLA 32: "SE DEBEN TENER IMÁGENES PARA PROBAR LAS DECLARACIONES DE UNO"! ¡Y NADIE las tiene, así que, en lo que a nosotros concierne, ese zorro sigue preso, y el guardia sigue estando de pie!

Entonces... me sobrevino un impulso. Emulando a Bruce Willis en la película "Duro de Matar" (alias "La Jungla de Cristal"), se me ocurrió mofarme de la Regla 32...

-¿Te convencerías si yo mismo te digo que ya no estoy preso, y que mi guardia está tumbado en el suelo? -dije maliciosamente por el intercomunicador. El Líder titubeó por unos instantes antes de responder:

-¿Quién habla?

-Soy yo, Líder. El "prisionero especial". Y déjame decirte una cosa, amigo: ¡te metiste con el zorro equivocado! Yo sé quiénes son ustedes. Y dentro de nada, voy a asegurarme de que el resto del mundo lo sepa también. Dentro de nada, voy a salvar a mi amiga, averiguar los planes de ustedes y frustrarlos de aquí hasta dentro de cuando me dé la gana. Los reto a que vengan a detenerme. -Y me guardé el intercomunicador en el bolsillo.

Saliendo de mi escondite y comenzando a andar por un pasillo, me di cuenta de algo... Tanto cuando hablaba con mi guardia como cuando desafié al Líder, hablé de forma completamente perfecta, sin titubear, con las ideas totalmente organizadas. ¿Por qué? No tengo idea. Era como si estuviera en medio de una novela de aventuras escrita con el único propósito de complacer a su autor... quién sabe.

Ahora bien... lo siguiente que voy a describir no sé si sucedió de verdad, porque no estuve ahí, pero siempre me gustan las escenas en las películas donde el villano da órdenes y regaña a sus subordinados, así que no debería haber problema con que fantasee con lo que dijo el Líder a sus secuaces, ¿o sí? =P

En fin... Resulta que, este... hm, a ver qué se me ocurre. Lo tengo. El Líder, en... donde se encontrara, rodeado de varios secuaces, les dijo lo siguiente:

-Bien, lo han escuchado. Lo hemos escuchado. Todos hemos oído como el zorro nos retó a detenerlo, ¿verdad?

-Sí... -respondieron.

-Qué bueno. ¡DETÉNGANLO!



El lugar por el que atravesaba no era tan oscuro como aquella habitación, pero era laberíntico. Era un sistema de pasillos, a lo largo de cuyas paredes había muchísimas puertas con identificaciones que no me molesté en leer... la mayoría de las veces. Tenía que orientarme mediante un mapa que me mostraba el intercomunicador, y había puertas que conducían a más pasillos, era necesario doblar un montón de esquinas, y en todo momento se escuchaba un curioso zumbido como de aire acondicionado, dando la sensación de que estaba dentro de una nevera. Como en el caso de la habitación, la única iluminación provenía de hileras de lamparitas en el techo. Según el mapa, había un área prisión en algún lugar de la base de operaciones de Anónimo. Sin duda, Ivory se encontraría allí.

Pronto me encontré con un Anónimo frente a mí, haciendo ronda frente a una puerta a la que necesitaba entrar. Caminaba de lado a lado, empuñando la extraña arma. No me había visto; cuando se dio la vuelta, me le acerqué sigilosamente, pegándole un cachazo con mi propia arma. “¡Sí!”, pensé triunfalmente. Abrí la puerta por la que debía pasar, y-- ¡MADRE!

Había otro Anónimo justo frente a mí. -¡Alto ahí, furry! –ordenó. Agarré mi propia arma, la disparé, y-- ¡DOBLE Y TRIPLE MADRE! ¡Era un LANZALLAMAS!

El arma le soltó una gran bocanada de fuego al Anónimo, y éste empezó a gritar y a correr en todas direcciones, prendido en llamas. Yo, por mi parte, luego de un rato de titubear, volví a soltar un alarido de pánico como cuando el del televisor, y me alejé corriendo por el nuevo pasillo... Cuando tuve ocasión (y co...nvicciones), volteé a ver qué le había pasado al Anónimo. Se había quemado tanto que la ropa se le había deshecho, y por ella asomaban los restos calcinados de su cadáver.

Oigan, seré el héroe de una historia de aventuras, pero estoy muy arriba de matar sin piedad a mis enemigos. Además, he tenido miedo al fuego desde que tengo memoria, así que pueden imaginarse que no me hacía maldita la gracia el que mi único medio de defenderme a distancia fuese un lanzallamas capaz de dejar a un hombre como si acabase de volver de la superficie del Sol. Tenía que recurrir, entonces a tres medios de defensa: uno era mi astucia, de la cual no se me presentarían muchas oportunidades para usar. Otro el lanzallamas. Y el tercero era correr... y justo resulta que estoy en pésima forma, y soy incapaz de correr sin cansarme en segundos. Estaba en desventaja. Por otro lado, ¿y aquella fuerza con la que le pegué la patada en las esferas al guardia? No parecía haberme vuelto a sobrevenir.

Intentando componerme un poco, continué avanzando... ¡y pronto me salieron más Anónimos al paso! No tenía el valor de dispararles... Salí corriendo. Ellos me perseguían. Me desvié tremendamente de mi camino, huyendo como podía... El mapa mostraba una habitación vacía donde ocultármeles por un momento. Entré...

...y me topé con que la sala, inmensa, no estaba vacía, sino ocupada por la cosa más horrenda que había visto en mi vida. He visto cosas horripilantes al averiguar sobre la cultura de I-net... incluso ésta misma. ¡Pero nunca así!

Se trataba de un oso de peluche gigante, con mechones de pelaje en las mejillas, que sonreía constantemente como una especie de psicópata. Nada menos que el mismísimo “Oso Pedófilo”... Pronto explicaré cómo es que sé su nombre, pero por ahora, baste decir que medía unos 8 metros de altura, me había visto... y pensaba hacerme daño.

Quise correr, pero ya había agotado gran parte de mis fuerzas. Me agarró con una mano gigantesca sin dedos y me llevó al nivel de su rostro para que pudiera mirarlo a los ojos. Se relamía... ¿qué pensaba hacer? ¿Comerme? Es decir, ¿masticarme y tragarme? Definitivamente no podía... no era tan grande.

-Escucha, bicharango –le solté-, ¡tengo 18 años! No sé que piensas hacer conmigo, pero llegaste 10 años antes... y ni en esa época habrías podido, mi madre te habría destazado ella misma.

Sin impresionarse, abrió el hocico y me llevó a él. No creo que pudiera engañarlo de modo alguno, ni correr, así que debía recurrir a la opción 3: lanzarle fuego. Como pude, saqué el brazo, agarré el lanzallamas y le disparé en la cara. Lanzó un alarido, que habría matado de miedo al mismo Jason Voorhees, y me soltó...

Caí al suelo. Me había golpeado muy duro, y levantarme me costó un terrible esfuerzo. Con extrema dificultad, anduve como me fue posible hasta la puerta... donde se encontraban los Anónimos que me habían venido persiguiendo. La cerré enseguida antes de que pudieran entrar por mí. Por su parte, el oso enfurecido se acercaba peligrosamente para atacarme. Incapaz de correr ni de disparar, era momento de continuar burlándome de mis adversarios. Instantes antes de que el oso me alcanzara, conseguí hacerme a un lado como pude, y el oso salió por la pared de la sala, demoliéndola.

Eché un vistazo por el inmenso agujero que dejó el oso en la pared. Los Anónimos estaban ocupados tratando de controlar al oso, que lanzaba furiosos rugidos y arremetía contra sus dueños. Me alejé del agujero, buscando que nadie me viera, y me puse a reposar un poco de la violenta caída.

Revisé el mapa. ¿Cuánto me habría desviado de mi ruta? No tanto, al parecer. Después de un tiempo, me sentí mejor, y me asomé por el agujero de la pared. Ahí estaban todavía los pobres Anónimos intentando contener al oso, disparándole y pidiendo refuerzos. ¿Cómo los distraeré? pensaba.

Se me ocurrió que podía usar el método aquel de lanzar una piedra lejos para que, yendo a ver qué había sido aquel ruido, se dirigieran a investigar y yo me les escabullera. Excepto, claro, que no tenía piedras, pero eso no era problema. Con sumo cuidado, apunté el lanzallamas a una pared que estaba detrás de ellos y disparé una bola de fuego, que pasó zumbando e impactó contra la pared provocando una pequeña explosión. Todos, incluyendo al oso, voltearon a ver... y enseguida salí corriendo, dispuesto a volver a mi anterior senda.

Pero los Anónimos me vieron y comenzaron a perseguirme de nuevo, y el oso, habiéndome reconocido, decidió que quería vengarse de que le hubiera quemado la cara, y me persiguió también. Pronto tuve que comenzar a olvidarme de mis miedos y empezar a dispararle a la gente (eso sí, tratando de no acertarles) una vez que ellos empezaron a hacer lo propio (debiendo yo, en cambio, evadir sus disparos).

¿Cómo se suponía que iba a alcanzar esa área prisión cuando tenía a medio mundo persiguiéndome? Agarré el intercomunicador para revisar el mapa... Intenté seguir el camino hacia el área prisión como pude, pero no podía entrar a salvar a Ivory con casi todo el planeta Tierra detrás de mí. De repente, avisté algo en el mapa... ¡un atajo! ¡Había una puerta por la que podía entrar y cortar camino! Pronto llegué a ella... La crucé y cerré la puerta. Oí a mis perseguidores pasar de largo. Los había evadido.

Me puse a cavilar. ¿Qué era lo que me mantenía luchando? Es impresionante, pero jamás me he sentido con tanta vida en ningún momento de mi ídem. Soy de lo más enclenque y panzón, y lo más que he hecho ejercicio han sido las veces que salgo a pasear a pie. Además, llevo anteojos, y siempre estoy temeroso de que se me rompan y se me claven en los ojos. Pero había algo, algo, que parecía haberme convertido en una especie de héroe de acción. ¿Qué era? ¿Mi ingenio? Tampoco presumo de ser tan astuto como los zorros de Esopo, pero algo de eso soy... Pero la astucia nada tenía que ver en ello. ¿Y si fuera aquella fuerza repentina...? No, no podía ser, si no había vuelto a pegarle a nadie. Bueno, fuera lo que fuera, no importaba. Era hora de --¡NO! ¡Por Dios santo, NOO!

Jamás me lo van a creer. Podría contárselos mil veces, “conseguirles imágenes”, regresar al lugar a ver si existe metraje captado por cámaras de vigilancia, hallarlo y mostrárselo, y ni así llegarían ustedes a creerme lo que acababa de ver.

Lo que figuraba en el mapa como un atajo hacia el área prisión, resultó ser... ¿están listos para no creerme?

Resultó ser nada menos que un escenario donde estaba parado el mismísimo Rick Astley en persona, cantando su éxito de 1987, “Never Gonna Give You Up”. Así es, me habían engañado para que entrara por la puerta creyendo que me conduciría al área prisión, y resultó que llevaba a donde estaba este hombre cantando. Les juro que no acabo de inventarme nada de eso... ya lo hicieron ellos antes, y en esa época, la broma se hacía con un pato.

Bueno... ¡ah, qué demonios! Me puse a cantar la canción a la par que Rick, que bailaba sobre la tarima como si todavía tuviese 20 años, Qué tipo este Rick Astley, incluso podría contarles que le encanta la broma y le ha llegado a agradecer personalmente a AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHH......

Es decir, una trampa en el suelo se acababa de abrir bajo mis pies.
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guardian
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MensajePublicado: Lun Jul 12, 2010 2:01 am Asunto Responder citando

¡Tus aventuras son trepidantes, Domingo! ¡La novela está alcanzando un punto de tensión máximo! ¡Estás más perseguido que un globo a la puerta de un colegio! Laughing

"En Internet todas las mujeres son hombres y todos los niños son agentes del FBI de encubierto" Laughing Esa frase ya la había leído en alguna otra ocasión. Verdad como la vida misma.
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Domingo
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MensajePublicado: Mie Jul 14, 2010 10:20 pm Asunto Responder citando

Capítulo 6

Caí por un conducto de ventilación... o algo que se le parecía razonablemente. Gritaba del pánico... En un último momento, me agarré de una pequeñísima cornisa en la pared, tratando por todos los medios posibles de no soltarme... La caída era aún larguísima, y lo último que hubiese querido es saber hasta dónde llegaba.

Quiso la Providencia, igualito que en las fábulas de Samaniego, que me percatara de algo tremendamente coincidencial hasta más no poder... estaba colgando al lado de una reja. En efecto, esto eran conductos de ventilación de alguna especie. Oí por la reja a alguien que hablaba para sí mismo, tal vez un Anónimo. También parecía saber de mí, ya que nombró constantemente a “el furry”. Pronto volví a pensar en un plan. Era momento de engañar de nuevo a otro miembro de la mismísima “Máquina de Odio de Internet”...

-¡Oiga! –grité para que me oyera- ¡Estoy aquí... afuera de su pared, lo crea o no!

Parece que se acercó a la pequeña reja. Preguntó:

-¿Quién es? ¿Qué hace ahí?

-No me lo va a creer, amigo, pero soy yo, Ognimod. Ya sabe... el furry. Sí, el furry. Ése soy yo. Estoy aquí, porque quería venir a decirle que, bueno, que... que me rindo. Sí, eso, me doy por vencido. Este... ¿tiene cómo abrir esta reja? Quisiera entrar a entregarme, pero colgando como estoy de la pared, mucho me da por pensar que no puedo... ¿qué opina usted?

-Bueno, espérate aquí que voy a buscar mis herramientas –dijo. Después de un rato regresó y desatornilló la puerta, mientras yo me agarraba de la cornisa lo más que podía. Cómo lo estaba haciendo, no sé, ya que la cornisa era bastante delgada y ya era hora de que me hubiera resbalado hace rato. Al final, el Anónimo me ayudó a pasar a su habitación (con algo de dificultad, puesto que estoy gordo).

-Gracias –le dije-. Oye, ¿por dónde tengo que ir para entregarme?

Abrió la puerta de su cuarto, y mientras volteaba en dirección contraria a mí, comenzó a darme direcciones:

-Bueno, por ese pasillo, a la izquierda, un poco más allá de-- ¡AARGH! –Le acababa de pegar con el lanzallamas. Cerré la puerta enseguida.

Recibí más señales por el intercomunicador. Me puse a escucharlas...

-¿Cómo que sigue vivo? ¿CÓMO QUE SIGUE VIVO? ¿Qué clase de trolls son ustedes? –gritaba el Líder, cuya ubicación continuaba siéndome un misterio- Escuchen, comprendemos que nadie es perfecto, ni aún nosotros. Pero no puede ser posible que estén ustedes armados con súper-lanzallamas ¡y no sean capaces de matar a un zorro! ¡UN ZORRO, les digo! ¡Un animal salvaje, inferior! ¿Dónde está ahora?

-No lo sabemos, Anónimo Líder. Y ya hemos buscado por todos lados.

-Regla 33: “Busquen más – nunca es suficiente”. Y ya que estamos con las reglas... si permiten ustedes, es momento de que acuñemos una nueva regla, para complementar las 47 por las que ya nos regimos. Dirá así: “Regla 48: ¡CAPTUREN A ESE ZORRO, Y MÁTENLO! ¡MÁTENLO!”

-Creo que está claro que soy el “muchacho” de esta película, Líder, así que no creo que vaya a morirme pronto –me burlé. El Líder explotó de rabia. Y ahora viene otro momento donde me pongo a especular sobre cómo regañó el Líder a sus esbirros, sólo porque tengo ganas =D

-Es increíble. Jamás se ha visto cosa igual... ¿Qué es lo que hace? ¿Cómo es que sobrevive a la mismísima “Máquina de Odio”, a quienes la Fox News llamó “hackers bajo esteroides”? No tiene sentido. Un solo furry no puede haber llegado tan lejos. Ninguno de su calaña ha sido tan competente... ninguno de su calaña ha SIDO competente, jamás.

-Tal vez... tal vez nada de eso sea en serio. Regla 20, señor: “Nada debe tomarse en serio”...

-Dudoso. NADIE debió sobrevivir al Oso... Pero no importa. Jamás hallará la sala de control. Le seguiremos enviando más y más amenazas y obstáculos, en cumplimiento de la Regla 36: “Siempre habrá más mierda retorcida de la que acabas de ver”. Acabaremos con él... y la misión se cumplirá. Hemos esperado demasiado tiempo para que un novato como él acabe con nuestros planes tan rápidamente. Las reglas se cumplirán... “Somos Anónimo. Anónimo es legión. Anónimo nunca perdona. Anónimo puede ser un horrible, insensato y descuidado monstruo... Anónimo aún es capaz de hacer su trabajo”. Ahora, encuentren al zorro. ¡Acaben con él!

Todos obedecieron la orden enseguida. Viéndose solo, murmuró para sí:

-Maldito zorro... Cuando lo atrape, lo ahorcaré por los ojos con alambre de púas. Me vengaré—

Se detuvo. Nervioso, como si acabara de decir algo vergonzoso, se aclaró la garganta para disimular.



El lugar donde me encontraba era bastante compacto, y curiosamente mejor iluminado que el resto del complejo. No había más muebles que una cama y... una mesa con una computadora. Vaya... ¿Contendría información? ¿Me serviría para averiguar la locación de Ivory o los planes de Anónimo? Me senté a utilizarla.

Escarbé por una carpeta llena de documentos inútiles que no quiero describir ahora mismo para no impresionar a mi público. A punto de abrir un documento que parecía importante... oí una nueva señal.

-¡Líder! ¡Recibimos actividad sospechosa en el nivel 11690! ¡Alguien registra los archivos!

-Es el furry. Lo tenemos. ¡Ahora!

Y a la voz de “ahora”, la habitación entera excepto por el mueble, la computadora y yo, estalló repentinamente y se desintegró por completo, dejándome a mí y al mueble flotando en medio de una especie de nada... un extraño sitio que parecía el interior de un “agujero de gusano” espacial, lleno de colores raros, ondas de energía... ¿Dónde estaba? ¿Estaba siquiera en algún lugar? Y cuál es mi sorpresa cuando me doy cuenta de que, de modo normalmente imposible, la computadora estaba fuertemente vinculada a esa otrora habitación, cuando leí en la pantalla “THIS THREAD IS NOW ABOUT AN ENDLESS, INESCAPABLE VOID CONTAINING THE FOX AND THE COMPUTER HE’S USING”. O sea, “este hilo es ahora acerca de un vacío infinito e inescapable, que contiene al zorro y la computadora que está usando”...

¿Pero qué demonios era aquello? ¿Cómo lo habían hecho? ¿Qué había de inescapable con este vacío? Se me ocurrió hacer la misma jugarreta... tecleé (en inglés, claro está) “ESTE HILO SE TRATA AHORA DE LA CELDA DE LA AMIGA DEL ZORRO”, a ver qué pasaba. No pasó nada... Lo intenté varias veces. Pero no sucedía nada. Me había quedado ahí, atrapado en el vacío, para siempre. ¿Y así se supone que me iban a matar?

Más aún... ¿cómo continuaba funcionando la computadora? ¿Era parte del plan? Hace menos de dos minutos oía al Líder gritar que se me matara. ¿Ahora me tendría preso en un sitio inescapable hasta morir de viejo? Vaya villano intimidante, pensé.

Se me ocurrió, ya que estaba, continuar registrando la computadora aprovechando que funcionaba aún. Casi parecía mentira, pero la computadora sí que contenía información de los planes de Anónimo. Y no eran para nada agradables...

Ésta es la verdad. Anónimo no buscaba únicamente atacar hogares y secuestrar personas por gracia, no... además, querían nada menos que exterminar a toda la raza humana. Aparentemente, habían decidido que ellos eran los únicos que merecían vivir en la Tierra, y ahora estaban “reclamando” su puesto. ¿Pero cómo? He aquí lo más impresionante. ¿Recuerdan que dije que sólo yo iría a extremos de aprenderme todos los detalles de la cultura y el sentido del humor internetil? Con eso contaba Anónimo: con que nadie más lo hiciera. Su arsenal se basaba casi completamente en chistes, “memes” y fenómenos virales de Internet, de los que nadie conocía a no ser que fuera como ellos y como yo... dispuesto a aprender de esa clase de cosas. Como la mayoría de gente no sabía de eso, nada podría hacer cuando un oso pedófilo gigante, un gato sobrenaturalmente largo y quién sabe cuántas cosas más surgieran de repente y lo destruyeran todo... Y sí, los lanzallamas eran parte del plan; en algún momento reparé en que el gatillo tenía escrito “POSTEAR”. Si se “posteaban” llamas, se cometía el acto de “flaming”, o sea, el de insultar...

Ahora sí que sabía cómo iba a frustrar los planes de Anónimo... tenía que avisarle al mundo cómo combatir contra esas amenazas. Pero no sería suficiente. Si Ivory y yo habíamos sido secuestrados, es posible que la gente a la que no mataran fueran considerados “prisioneros especiales” también, y ahora esperaran impotentes su turno para ser torturados con El Juego... que también es cultura de Internet. Había que hallar un modo de sacarlos, pero no iba a poder hacerlo yo solo. Lo que no sabía es cómo iba a, ya saben... hacer todo eso, estando atrapado en un wormhole de segunda y tal.

El último párrafo de “La Misión”, como le habían puesto a su plan, decía que aspiraban a aniquilar la humanidad en dos días. Ni bien leí esa línea, la computadora repentinamente se apagó, y explotó desintegrándose como la habitación antes que ella... Y entonces comprendí. Desde donde estuvieran, aún eran capaces de convertir los restos de la habitación en el “hilo” que quisieran. Ahora el vacío sólo me contenía a mí... ¡Y pronto iba a estar auténticamente vacío! ¿Cómo iba a salvarme? ¿Cómo? Ya no había astucia ni lanzallamas ni poder desconocido que me salvara...

Y empecé a desaparecer.

Oh, no... No... no, no, no, ¡NO! ¡Por favor, NO! ¡Tengo que irme de aquí! Pero no puedo. ¡Sólo un deus ex machina es capaz de salvarme ahora!

Y sin advertencia, algo que parecía un hoyo negro se abrió de sopetón, y me tragó... y... caí. Al suelo. De dónde, no sabía. Casi no me podía levantar. Estaba muerto de los nervios. Me sentía cada vez más impotente e indefenso. ¿Cuánto tiempo había pasado afuera? Al escapar, ¿me encontraría con que no había nadie en el mundo, que Anónimo había cumplido su misión? Ya no importaba nada. Sólo quería que todo se terminara de una rápida y pajolera vez. Quizás me encontraran, me mataran, y entonces todo se habría terminado definitivamente. Y lo peor es... que nunca volvería a ver a Ivory. El Líder tenía razón.

De repente, oí...

-...¿Ogni?

Abrí los ojos de pronto. Me levanté. Me di la vuelta.

Ahí estaba Ivory, sana y salva, quizás encerrada en lo que debía ser su celda. Arranqué a llorar, y la abracé. La abracé como jamás he abrazado a nadie, ni a ella misma. Y ella me devolvió el abrazo...

-Ivory... ¡Oh, Ivory! Creí que nunca te volvería a ver. Yo, yo... Te amo. ¡Te amo tanto! –Sujeté su cabeza, y la besé en los labios. Jamás ella me había retribuido tanto por una muestra de afecto mía, al abrazarme como si fuera lo último que iba a hacer en la vida. Jamás había dado tanta muestra de estar tan enamorada de mí... Su beso era el más cálido que pueda dar nadie en el universo, humano, animal, quizás en casos extremos hasta mineral...

-Ogni, ¿dónde has estado? He esperado una eternidad para salir de aquí. Me dijeron que te iban a matar y que luego me matarían a mí, pero como no me hacían salir, pensé que no te habían matado, y supuse que habías sobrevivido... que aún tenía esperanza de verte. ¿Dónde estuviste?

-No tienes idea de lo que he visto, Ivory. He visto cosas que no deseo que las vea nadie, ni siquiera el patán del vecino Frederick... si es que aún vive.

-¿Lo secuestraron a él?

-No. Más bien, sería peor que no lo hayan hecho...

-¿Por qué?

-Acabo de averiguar qué quieren estos sujetos. Es terrible.

-¿Quiénes son, Ogni? ¿Qué quieren?

-Quieren... quieren... destruir a toda la humanidad.

-¿Cómo dices?

-Lo que oyes. En dos días, la humanidad será aniquilada por memes, si no lo ha sido ya.

-¡No! –El brillo de sus ojos pareció apagarse -¡No pueden! ¿Cómo van a hacerlo?

-Lo dije. Con memes –Y procedí a explicarle mejor-. Verás, ¿todo este lugar? ¿Esos trajes, las armas, El Juego? Todo eso es humor viral de Internet, y su armamento y sus “reglas” se basan en ello. Lo sé, Ivory, porque he pasado cuatro años aprendiendo de ello.

-Explícate...

-Verás -Le enseñé el lanzallamas-. El gatillo de esta arma dice “Postear”, y esto es un lanzallamas. “Flaming”, o llamear en inglés, es como le dicen en Internet al acto de insultar. “El Juego” es un pequeño juego psicológico, que consiste en no pensar en él, y que se juega a modo de broma. “Oso Pedófilo” es Pedobear, palabra que se emplea para acusar de pedófilo a otro. El Rickroll es una trampa en la que te hacen caer para que termines yendo a dar a un videoclip de Rick Astley. Y Anónimo mismo es un grupo de Internet. Nadie en el mundo sabe de esas cosas, de modo que no podrán defenderse. Y los que sepan tal vez estén demasiado impresionados para saber qué hacer. De modo que los únicos que podemos hacer algo somos tú y yo.

-...Dios mío –dijo simplemente.

-Ahora bien... he aquí lo más interesante. ¿Has conocido a un tal “Anónimo Líder”? Es el que los dirige. –Ante su afirmativa, continué- Verás. Los Anónimos que operan desde Internet... no tienen líderes. No tienen jerarquía, ni sede fija. Sus miembros sólo se caracterizan por eso, por “postear” anónimamente en... exacto, Internet. Y son capaces de hacer maldades bastante crueles, pero nunca serían tan tontos de planear la destrucción del mundo en el que ellos mismos viven. Claramente, estos tipos no son esos tipos. Quiénes son estos, no sé, pero no hay tiempo de saberlo, y sí puede que haya tiempo de detenerlos. Y creo saber cómo.

-¿Cómo?

-Escaparemos.

-¿Escapar? ¡No se puede! ¿Estás loco? ¡Hay guardias en todos lados!

-Eso también dije yo. Escucha. Escapamos. Ni bien escapemos, vamos a las autoridades y les decimos cómo tratar a estos sujetos, y que rescaten a la gente que aún está presa aquí. Con suerte, lo lograrán, pero es una posibilidad muy, muy remota.

-¿Y eso va a funcionar?

-Sí, creo que sí.

-¿Estás seguro? –Cuando me preguntó eso, me acordé de algo que yo mismo le había dicho antes, allá, en aquella calle, cuando la vi por primera vez...

-No lo sé... se me acaba de ocurrir.

Bajó la cabeza decepcionada. Y tenía razón. Mi plan era lo único que se me ocurría en ese momento... ¿pero cómo iba a funcionar? ¿Iba a funcionar?

-Ogni... –dijo de pronto, a lo que volteé a verla- ¿Qué pasa si fallamos?

-¿Si fallamos...? –No había pensado en eso...- Bueno, si fallamos, pues entonces... –Y me di cuenta de que no teníamos opción- ...que Dios se apiade de todos nosotros.

Hubo un terrible silencio durante unos segundos. Ivory sollozó.
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Domingo
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MensajePublicado: Mar Jul 20, 2010 1:43 am Asunto Responder citando

Capítulo 7

Con un alfiler que estaba en el piso de la celda, forzamos la cerradura y salimos. Un rápido vistazo nos demostró que no había guardias cerca.

-Sígueme –le dije a Ivory-. No te separes de mí.

Asintió, y me siguió muy de cerca. Casi no parecía que habíamos peleado en mi cuarto, hace quién sabe cuanto tiempo. Avanzábamos sin novedad; parecía que nunca hubo Anónimos furibundos persiguiéndome hace unos instantes. Ivory respiraba agitadamente, temerosa. Se me ocurrió revisar el mapa del intercomunicador... antes de percatarme de que se había apagado. Eso explicaba la desaparición de los guardias; ya no recibían señal mía que les dijera dónde estaba. Pero, yo tampoco recibía señales de ellos, ni podía leer el mapa. ¿Cómo se suponía que iba a salir de aquí sin ayuda del mapa?

-¿Te fijaste que no hay guardias? –pregunté. Esperé que me soltara algún sarcasmo hiriente, fruto de su anterior enojo conmigo, pero no sucedió:

-Por lo que me has contado, seguro que todos te estarán buscando -dijo Ivory-. Es una locura lo que estás haciendo. ¿Cómo hiciste para sobrevivir a todas esas cosas?

-No lo sé. Es como si... bah, no quisiera tener que volver a hablar de ser el protagonista de una historia de aventuras.

-¿Qué?

-Nada, nada. Sígueme.

Me puse a pensar en lo nuestro... Hace un tiempo, Ivory me había dicho que me iba a abandonar por estar tan obsesivamente enamorado de ella, convirtiéndose así nuestra relación en una insoportable rutina. Pensaba en que quizás esa rutina fuera, de hecho, mi intento de romperla –antes de que sucediera eso, no hablábamos desde hace tiempo, y pensé entonces en conversarle e invitarla a participar en mis aficiones... y eso terminó volviéndose otra rutina, invasiva, además. Y así fue como se hartó de mí y decidió abandonarme. Ahora que la había salvado, sin embargo, ella daba muestras de haberse olvidado del asunto.

Admito que no sabía cómo me iba a recibir ella cuando la rescatara; quizás me mandara al cuerno o acaso algo peor. Así pues, el que me volviera a abrazar y a besar por primera vez en tanto tiempo me sorprendió en gran forma. ¿Sería posible... que toda esta situación -el ataque de Anónimo, la retención de ella, las cosas que hice yo- hubieran servido para romper aquella rutina que yo mismo había impuesto? ¿Era ésta la oportunidad para que ella volviera a querer estar conmigo? No se lo sugerí, por precaución.

Fue así como me prometí a mí mismo (y esto resultó ser prácticamente el pilar de mi vida un año después) que, mientras viviera, jamás permitiría que le pasara nada. La protegería con mi vida, en contra de todo aquel que intentara hacerle daño o apartarla de mí. Pero, por precaución, tampoco se lo dije.

Me di cuenta de que había un Anónimo solitario frente a nosotros. Le dije a Ivory que tuviera cuidado, que me encargaría de él. Con sigilo, me le acerqué...

Unos sujetos manipulaban un panel de control sobre un mueblecillo con ruedas. Lo activaron.

Me acordé del Juego, y--

-¡Maldita sea, volví a perder! ¡AAAAAAAAAAARRGH! -¿Otra descarga eléctrica? ¿Cómo?

Y el Anónimo se volteó a verme.

-¡Quieto ahí! ¿Quién va --¡OH NO, TÚ OTRA VEZ NO!

Se echó para atrás. ¡Era el guardia de la silla en la que me torturaban, al que saqué el intercomunicador y el lanzallamas! Ivory llegó corriendo.

-¿Qué te pasó? –preguntó.

-Nada... una recaída.

-¡Atrás, imbéciles, atrás! –gritaba el Anónimo- Se los advierto, ¡estoy armado!

-¡Yo también! –Le apunté el lanzallamas. Dio un chillido de susto y se cubrió la cara con las manos, encogiéndose. Se arrodilló, farfullando cosas sin sentido para sí mismo.

-Ogni, tienes algo atrás de la cabeza... -señaló Ivory.

-¿Cómo?

-Sí, parecen unos pedazos de tela. ¿Qué son?

-Oye, ahora que lo mencionas... –Y recordé entonces que, al ser torturado, las descargas eléctricas se sentían más en la nuca.

En efecto, estos son los trozos de tela que estaban conectados a mi cabeza cuando me torturaban. Fue en este punto cuando me dí cuenta de que existían, ya que, como antes dije, eran imperceptibles para el que los llevaba. Me los arranqué y los miré, viendo que tenían una especie de agujas, sin duda por donde se conectaban a la nuca. Se me volvió a ocurrir otra idea...

-Ivory, creo que estamos a punto de salir de aquí -dije confiado. El Anónimo estaba tirado en el suelo, boca abajo, retorciéndose del pánico, recordando tal vez la terrible patada en las... canicas. Me acerqué a él y le pegué las telas atrás de la cabeza. No sintió nada, pero pronto se dio la vuelta y comenzó a gritar en cuanto me vio.

-¡ALÉJATE! ¡ALÉJATE! -ladraba- ¡Por el amor del Gato Largo, vete de aquí! ¡No quiero acordarme de ti! ¡Vete!

-Nada de eso. Tú y yo vamos a jugar un pequeño juego -dije.

-¡No! ¡NOOOOO!

Lo levanté por la solapa de la camisa.

-Escúchame bien, imbécil. Dime lo que quiero saber, y te juro, palabra de honor, que no me volverás a ver jamás.

Pero, entonces, luego de gemir de pánico por unos momentos , recobró de repente un poco de la compostura que tenía antes de la patada. Y, con firmeza, recordando su puesto de odioso asesino, aseveró:

-Nunca. ¡NUNCA! Por Jebús, no puedo creer que te tenía miedo.

Se puso de pie.

-Estoy registrando actividad cerebral, pero no sé si es de él -dijo uno de los operarios de la maquinaria.

-Sea de quien sea, no podemos desaprovecharla. Estate preparado para cuando piense en ya sabes qué.


-¡Ustedes dos vienen conmigo! -ordenó el Anónimo, ya más calmado- ¡Nadie se burla de mí! ¡Nadie se burla de ANÓNIMO! ¡ANÓNIMO ES UNO, ANÓNIMO ES LEGIÓN! ¡NINGUNO DE NOSOTROS ES TAN CRUEL COMO TODOS NOSOTROS JUNTOS! -Apuntó el lanzallamas de él en nuestra dirección- ¡El Líder se fascinará tanto con sus dos cadáveres calcinados, que se los comerá con PELAJE Y TODO! ¡Malditas... BESTIAS! ¡FURRIES! ¡DEBERÍA DARLES VERGÜENZA HABER NACIDO!

-¿No que íbamos a salir? -me susurró Ivory.

-Ya verás que sí -le susurré yo-. Interesante opinión, amigo. Pero, ¿y el Juego?

-Bueno, el Juego --¡Ay no, perdí! ¡AAAAAAAAAAAAAAHH!

-¿No es raro que haya hablado mal de su propia clase?

-Qué importa. Seguro que tanto estar cerca de los guardias le lavó el cerebro.


Ivory contemplaba al pobre tipo, impresionada. Acababa él de recibir una breve, pero fuerte descarga eléctrica. El dolor, al venirle mayoritariamente de la parte posterior de la cabeza, lo hizo encogerse de nuevo.

-¿Nos vas a decir lo que queremos saber, o no? -le solté.

-¡VETE A YIFFEAR AL INFIERNO!

-El Juego.

-¡EL JUEGO TU MADRE -- AAAAAAAAAAHHHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH! -Volvió a caer arrodillado, agarrándose la nuca.

-¿Hablarás?

-¡Ni que estuviera loco!

-¡El Juego! ¡El Juego¡ ¡EL JUEGO! ¡ELJUEGOELJUEGOELJUEGO!

-¡AAAAAAAAAAGGH AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAGGGGGGGGGH! ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRGH! -Volvió a caer al piso. Ahora era casi incapaz de moverse.

-Ogni, ¿qué le pasa? -preguntó Ivory.

-Nada, sólo está experimentando lo que le pasa por no hablar. Dime -le dije al tipo-, ¿vas a hablar?

-¡No!

-Muy bien. -Me agaché cerca de él, y le dije “¡El Juego!” al oído varias veces. Gradualmente me levanté y comenzaba a decirlo en voz alta. El tipo lanzaba más y más alaridos de dolor... y Ivory, que estuvo manteniendo una terrible cara de impresión todo el tiempo, eventualmente me ordenó:

-¡Ognimod, ya basta!

-¡El Jueee-- Ah, ¿ya basta?

-¡SÍ! ¡Por Kazmor, lo vas a matar! ¿No ves que estás siendo tan malo como él al torturarlo así?

-Es... -Tenía razón. Vi al pobre Anónimo continuar gritando... -Es verdad.

Y, genuinamente apenado por lo que estaba haciéndole, fui y le quité las telas de la cabeza. Se sintió aliviado. Afortunadamente, todavía estaba vivo -jamás me lo hubiera perdonado si llegaba a haberse muerto electrocutado. Habría sido mi culpa.

-Listo -dije-. Puedes pensar en el Juego todo lo que quieras. Lamento que tu opinión acerca de los furries empeore después de esto, pero no importa; al fin y al cabo, no es que haya forma de hacértela cambiar. Ahora, ¿me harás un favor?

Exasperado, y molesto de que le tratara con tal cortesía, dijo:

-¡Está bien, está bien! Dime, ¿qué quieres saber?

-¿Cómo huimos de aquí? ¿De todo este complejo?

-La única salida está en la sala de control. Llévate esto -y me dio un pequeño aparato. No era un intercomunicador, pero lucía como tal. Mostraba un mapa-. Con él hallarás el camino. Ahora, ¿puedes desaparecer de mi vista de una vez?

Sonriente, le dije:

-Gracias. Vámonos, Ivory.

Salimos corriendo en dirección a la sala de control, y a la salida. El Anónimo envió una señal a los demás, diciéndoles a dónde nos dirigíamos...

Nos salieron Anónimos al paso, pero los mantuvimos a raya, hasta que un grupo acorraló a Ivory en una esquina. Quise ir a su rescate, pero varios otros Anónimos se me acercaron y me lo impidieron. Los vencí lo mejor que me fue posible, golpeándolos con el lanzallamas para no tener que dispararles.

Corrí en dirección a Ivory, para asistirla y cumplir la promesa que me había auto-hecho... para encontrarme con que ella estaba reduciendo a sus contrincantes por sí sola, empleando nada menos que... ¡artes marciales!

Sí, ¡Ivory sabía karate! Bueno, debía ser karate... o alguna otra que provenga del Japón, por lo menos. Con una serie de ataques y maniobras de impresionante precisión, Ivory evadía los ataques enemigos y conectaba varios golpes y llaves, al tiempo que gritaba cosas por el estilo de ¡JÁ!, ¡IIIÁ! y ¡HAIIII-Á! Incluso se permitía provocarlos y burlarse de ellos, soltando sarcasmos como “¿Quién te enseñó a combatir? ¿John Lennon?”. Y todo ello manteniendo una calma absoluta bajo semejante presión.

No he mencionado una cosa: los ojos de Ivory son grandes e inocentes, y no sólo ahora, sino también cuando la conocí, llevaba aquel uniforme de colegiala, consistente en una camisa blanca, una falda roja a cuadros y una corbata roja. No sé si todas estas características querían decir que era japonesa, o que su familia lo era, pero nunca se lo pregunté. Pienso que nunca le pregunté varias cosas sobre ella misma...

Habiendo acabado de desplomar a sus adversarios, Ivory se sopló las manos, imitando el gesto de soplar el humo del cañón de un revólver.

-Guau... -dije, y entonces ella notó que yo estaba ahí-. No sabía que...

-Oye, me sentiría muy desechable si no sirviera otro propósito que el de ser rescatada por ti, ¿no? -dijo, manteniendo una maliciosa, pero juguetona expresión. Se la devolví, diciéndole:

-Te amo.

-Claro que me amas, si tengo este traje todo el tiempo.

Me besó.

-¿Te parece si salimos de aquí?

-Las damas primero.

Y con ella dirigiendo, llegamos finalmente a la puerta de la sala de control. La abrió de una patada.

La sala de control era una habitación circular. Las paredes estaban cubiertas de pantallas. Y finalmente encontrábamos donde se comunicaba el Líder con sus secuaces. En el centro de la sala había una escalera que daba a una escotilla. Corrimos hacia ella...

-¡NO! ¡Mátenlos! -gritaba el Líder. Pero era tarde. No menos pronto de lo que gritó eso, Ivory y yo habíamos huido por las escaleras, abierto la escotilla y salido. ¡Éramos libres!

El Líder no se contenía en sí de la insoportable rabia que sentía.

-¡Está vivo! ¡ESTÁ VIVOOOOOOOOO! ¿POR QUÉ NADIE ME DIJO QUE SEGUÍA VIVO? ¿CÓMO LO HACE? ¿CÓMO? ¡AAAAAAAAAAAAAARGH! -Hizo una pausa antes de seguir gritando- ¿QUÉ ES LO QUE ESTÁN ESPERANDO, SABANDIJAS INSERVIBLES? ¡VAYAN TRAS ELLOS! ¡MÁTENLOS! ¡PASÉ CUATRO AÑOS PLANIFICANDO ESTA MALDITA MISIÓN, Y NO VOY A DEJAR QUE UN PAR DE IMBÉCILES LA ECHEN A PERDER EN TRES HORAS! ¡HE ESPERADO ESTE MOMENTO DEMASIADO TIEMPO!

-Líder... ¿no cree que no debería hablar en singular? No es propio del Anónimo, recuerde que

-¡HABLARÉ COMO ME VENGA EN GANA! ¡HABLARÉ COMO BIEN ME VENGA EN MALDITA GANA! ¡TÚ NO ERES NADIE PARA DECIRME A MÍ CÓMO DEBO HABLAR!

-¡Líder, no grite tanto! La regla 39 dice “EL CAPSLOCK ES EL PILOTO AUTOMÁTICO DEL VERSE GENIAL”, sí, pero la 40 dice “AÚN CON EL PILOTO AUTOMÁTICO ES NECESARIO MANIOBRAR”. ¡No grite!

-¡CÁLLATE! ¡CÁ-LLA-TE! ¡VAYAN A LOS HELICÓPTEROS! ¡PERSIGAN A ESOS DOS MALDITOS DESGRACIADOS Y MÁTENLOS! ¡MÁTENLOS AHORAAAA!

Los Anónimos salieron en tropel de la sala de control, yendo a cumplir la orden. En eso...

-¡ESPEREEEEEEEN! -gritó el Líder.

-¡Diga!

Habiéndose calmado un poco, y respirando pesadamente, articuló:

-...Pensé algo mejor. Quiero al zorro. Vivo. Lo quiero vivo. Pueden hacerle lo que quieran, pero NO LO MATEN. Golpéenlo, mutílenlo, lo que quieran, pero NO. LO. MATEN. Lo quiero vivo, VI-VO, para poder encargarme personalmente de lo que quede de él. En cuanto a su novia, hagan lo que quieran con ella. ¡Ahora salgan! ¡Traigan al zorro! ¡Tráiganmelo!

Habiendo oído la orden actualizada, los secuaces del Líder salieron raudos y obedientes a cumplirla. Y el Líder, hombre desconfiado donde los haya, y aprovechando que no lo veían, se dirigió a su propio helicóptero, para buscar a Ognimod él mismo...
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David
Torturador
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Registrado: Jan 06, 2006
Mensajes: 306

MensajePublicado: Mie Jul 21, 2010 5:03 am Asunto Responder citando

Ufff, en un tiempo que me ausente, domingo, te ha dado por proseguir con tu historia, apenas empeze a actualizarme, pero tardare otro dia en completar la tarea. :p, sigue asi!
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